A menudo, cuando explico mi trabajo en Markulluko Borda Rural Suites, hablo de certificaciones, de huella de carbono, de producto kilómetro 0 y de sostenibilidad. Sin embargo, detrás de todo ese rigor técnico, hay una verdad mucho más sencilla y profunda: el turismo es, en esencia, el negocio de la felicidad.
Como anfitriona, soy plenamente consciente de que quien cruza mi puerta no viene solo a dormir. Viene a vivir un tiempo de calidad, a construir recuerdos, a desconectar del ruido cotidiano y a encontrarse con el entorno y con quienes más quiere. Elegir mi casa como escenario de esos momentos de ocio es una responsabilidad que asumo con enorme gratitud.
Gestionar ilusiones, crear espacios
Bienvenidos a Markulluko Borda: Tu hogar en el valle
Para quienes buscan desconectar de verdad, Markulluko Borda es más que un alojamiento; es un refugio diseñado para integrarse con la esencia de nuestro entorno. Situado en el corazón del valle de Baztan, el establecimiento cuenta con tres apartamentos independientes, diseñados para ofrecer privacidad y calidez, con una capacidad total para 12 personas. Es el lugar ideal tanto si viajas en pareja, como si vienes en familia o con un grupo de amigos que busca un espacio donde encontrarse y descansar.
(Aquí es donde te sugiero insertar las fotos de tus inicios como anfitriona).
Cuando abrí las puertas de Markulluko Borda Rural Suites, mi mayor sueño era crear un lugar donde la arquitectura tradicional y la naturaleza se dieran la mano. Hoy, ya sea que busques perderte por los senderos cercanos, visitar los pueblos pintorescos de la zona o simplemente disfrutar de la calma absoluta del jardín con un desayuno de productos locales, mi casa está preparada para ser tu base de operaciones. Desde los rincones mágicos del bosque hasta las vistas panorámicas que te quitan el aliento, el valle de Baztan tiene un ritmo propio que te invito a descubrir.
La felicidad de hacer feliz
Me encanta mi trabajo porque la felicidad es contagiosa. Cuando preparo los detalles para una llegada, cuando mimo cada rincón de la casa o cuando explico los secretos de nuestro valle de Baztan, lo hago con la intención de facilitar esa chispa de alegría.
Para mí, el éxito no se mide solo en números, sino en la paz con la que veo a mis huéspedes disfrutar de un desayuno en el jardín, o en la sonrisa con la que vuelven de una ruta por nuestras montañas tras haber conectado con la naturaleza.
Un camino hacia lo regenerativo
Llevo un tiempo explorando el turismo regenerativo y, aunque acabo de empezar a integrar estos principios en mi día a día, es un camino que me llena de ilusión. No pretendo cambiar el mundo de golpe, pero sí ir aprendiendo, paso a paso, cómo mi casa puede dejar una huella cada vez más positiva en el valle.
Al priorizar el descanso consciente y la conexión con el entorno, mi meta es sencilla: que sientas que esta es tu casa en el valle, un refugio donde tu felicidad es la prioridad. Porque, al trabajar en este sector, he comprendido que mi mayor logro profesional es saber que, de alguna manera, he formado parte de tus mejores días del año.



